A mitad de la noche

Pensar que papá y mamá son los seres mas valientes y sabiondos del mundo casi siempre es una idea equivocada, porque a veces ni somos tan valientes ni tan sabiondos. Muchas veces nos equivocamos y otras el pánico se apodera de nosotros y nos hace sufrir la peor de nuestras pesadillas. Y es que somos seres humanos, mortales, con debilidades y a veces también con virtudes, pero siempe humanos capaces de experimentar con la misma intensidad que un pequeño el terror que aguarda la noche.

Escuchar sonidos a mitad de la noche en un lugar donde el silencio reina hasta el amanecer a veces es normal. Un auto alejarse por la carretera más cercana, el aullido de un perro en el vecindario, eso pasa. Escuchar ruidos dentro de tu casa es menos habitual, sobre todo cuando todos están dormidos.

Esa noche me despertó un sonido bastante peculiar, lo conocía, no recordaba donde lo había escuchado antes, pero sabía que me era familiar y aunque no recordaba que me hiciera sentir miedo, escucharlo a mitad de la noche me producía cierta inquietud, un clap clap clap clap seguido por un silencio, luego, clap clap clap clap.

En un principio medio dormida aún, pensé que el sonido venía de alguna casa vecina, pero a medida que despertaba y me hacía más consciente, el ruido comenzaba a tomar fuerza, ya no se escuchaba tan lejos, de hecho, estaba cerca, muy cerca, mi corazón se aceleró cuando lo escuché claro, venía de la habitación de a lado, donde dormían los niños.

CLAP CLAP CLAP CLAP.

Lo escuche esta vez fuerte, amenazante, se me erizo la piel y un frio recorrió mi cuerpo, mi cabeza atropellada por mil pensamientos empezó a dar vueltas. Me paré de golpe con toda intención de abrir la puerta en un movimiento sorpresivo, pero me detuve, respiré profundo intentando reunir de algún lado un poco de valor para enfrentarme a aquello que me inquietaba tanto y la abrí con mucho cuidado, me acerqué muy despacio en penumbras hasta la cama del más pequeño, de apenas meses, dormía tranquilo, me aseguré de su respiración y le di un beso.

CLAP CLAP CLAP CLAP!!

Subí con cuidado las pequeñas escaleras que llevaban a la cama superior de la litera para examinar a la pequeña de 2 años, me acerque muy despacio para no despertarla, al llegar a la almohada, estaba vacía, mi corazón latía tan fuerte que pensé que se me saldría del pecho, revolví las cobijas, las palpe una y otra vez para asegurarme, pero no se sentía nada, revolví la cama por completo, ella no estaba.

CLAP CLAP CLAP CLAP!!!

Una angustia profunda se apoderó de mí, me sentí vacía por un instante, un hueco en el estómago que se hacía cada vez más y más grande, me consumía poco a poco. Mi cabeza no dejaba de pensar mil cosas. Bajé intentando esta vez poner atención de dónde venía aquel ruido. Sabía que lo conocía, era un sonido que de vez en cuando se dejaba escuchar en casa cuando los niños jugaban en su habitación, ¿Qué es?, no podía recordarlo.

La luz de la luminaria exterior se alcanzaba a escurrir por los bordes de la cortina que cubrían la puerta corrediza del balcón.

CLAP CLAP CLAP CLAP!!!!

Entonces la ví.

Una pequeña silueta se dibujaba detrás de la cortina, frente a la puerta de cristal, ahí estaba ella con la mirada perdida en la noche y en las manos una escalera de Jacob.

CLAP CLAP CLAP CLAP

A la mañana siguiente mi pequeña no recordaba nada, y a partir de esa noche muchos sonidos más se sumaron a los clap clap clap clap a mitad de la noche.

VAnel GonCab 

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